viernes, 1 de febrero de 2013

Por fin 40!!!

Quien me lo iba a decir!!! Parece ayer cuando pensaba que una mujer de 40 era ya toda una mujer adulta, casi vieja, una de esas mujeres a las que hay que mirar con respeto y casi nunca directamente a los ojos, y cuya sabiduría de vida podía ya sentar cátedra.

Hace no tanto (o quizá sí), que para mí, pensar en los 40 era como pensar en marte, o más lejos todavía, pensar en Saturno, en Neptuno o en el pobre Plutón que, científicos van, científicos vienen, ya ni siquiera tiene claro si es un planeta o no. Y de pronto, en algo menos que un abrir y cerrar de ojos, resulta que he llegado. Aunque me parezca mentira, estoy en los 40!!!

Y ya que hablamos de Plutón, resulta que no es un mal símil para mí en este momento. Plutón se ha visto de pronto, en ese vacío punto intermedio en el que no parece ser ni una cosa ni otra. Cuando estuve en el colegio (no hace falta decir que hace más de 30 años.... uhhh) tuve que aprenderme de memoria los nombres de los planetas y claro, llegar a Plutón era sinónimo de haberlo conseguido, me sabía la lista entera. Plutón era para mí el éxito!! Posiblemente ahora mismo sería incapaz de nombrar en orden a cada uno de los planetas, pero qué duda cabe de que Plutón siempre estaría en su lugar, al final de la lista.

Pero de sin más ni más, un día escucho en las noticias que Plutón había dejado de ser un planeta!! Eso es posible?? qué lo ha hecho caer? si no es un planeta, entonces qué es? De pronto parecía ser demasiado pequeño para acceder a la "distinguida" categoría de planeta, o quizá era que estaba demasiado lejos? O tal vez que no lo entendíamos completamente? Quién sabe. Si tengo que ser sincera, nunca entendí realmente el por qué de esa científica decisión. Lo que sí sé es que seguramente, al pensar en los planetas, yo, educada "a la antigua" siempre seguiría pensando en Plutón como el último de los planetas.

Pero, cosas de la ciencia, Plutón ha vuelto!! alguién me dijo después que había nuevos planes, nuevos indicios, nuevos descubrimientos, o algo nuevo, qué se yo; el caso es que mi querido Plutón volvía a ser el último planeta de nuestro sistema solar. Ya decía yo que mi profesora, la querida señorita Elena, no podía estar equivocada!

El caso es que poniéndome a pensar, resulta que en este preciso momento de mi vida, con los 40 recién cumplidos, me siento como mi querido Plutón: en tierra de nadie!! Expuesta a las opiniones y a las ideas preconcebidas de la gente, sobre lo que es una mujer a los 40!
Una mujer joven... una mujer adulta... una mujer hecha y derecha (como diría mi madre), una adulta-joven, como dice un amigo… en fin, con un pie en el lado de la adultez incuestionable, pero con el otro en el lado de la juventud con todas sus prerrogativas; intentando aferrarme a lo mejor de cada lado.

Las cosas cambian, y cambian las personas y las ideas, por supuesto. Hace 100 años la línea divisoria entre la juventud y la adultez se encontraría posiblemente a los 20, a esa edad una mujer ya era madre o debía empezar a serlo y su esperanza de vida era casi la mitad de la que tenemos hoy, es decir que a los 45 ó 50 ya sería una anciana. En los años 70 del siglo XX, esa línea se había movido hasta los 30, las mujeres empezaban a tener hijos más tarde y en general habían ganado entre 10 y 20 años de esperanza de vida.

Pero ahora, con una esperanza de vida que ronda y hasta supera los 80 años, resulta que es en los 40 cuando nos encontramos en el Ecuador de nuestra vida. Ahora escogemos estar solteras o tener hijos mucho más tarde, casi desafiando los límites de la naturaleza, para poder disfrutar mucho más tiempo de nuestra juventud y de todas sus posibilidades.

Es ahora, a los 40 cuando yo me siento, como Plutón, un poco sin tener claro qué soy realmente, a qué grupo pertenezco. Como una segunda adolescencia, aunque por supuesto esta vez mejor, porque sé cosas que a los 14 ni siquiera imaginaba. Un punto, y muy grande, para la experiencia!!!

Y resulta, que para cumplir con el estereotipo de la conocida como CRISIS DE LOS 40! Mi vida se encuentra en un punto completo y total de crisis; crisis entendida como cambio, como nuevo comienzo, pero también como incertidumbre. Será que al final de cuentas, no soy tan diferente y cumplo con los patrones estereotipados? Es posible.

El caso es que después de una aventura empresarial que no tuvo los resultados esperados (fracaso no es un concepto que esté dispuesta a aceptar en mi vida), aventura que a la vez significó dar un giro de 180° a mi cómoda vida anterior, dejar el trabajo, cambiar de país, etc., me encuentro que justo a los 40 tengo la posibilidad de reinventarme. Maravillosa posibilidad, pensarían algunos, pero claro, eso si tuviera alguna idea de en qué quiero convertirme. Ese es el “pequeño detalle”, no tengo ni la más remota idea!

De cualquier manera, quiero pensar que dentro de 20 años miraré atrás y reconoceré con una sonrisa el regalo de mi maravillosa “crisis de los 40”. Y como me niego a aceptar ideas preconcebidas sobre lo que soy o debería ser o hacer a los 40, y con todo el tiempo del mundo a mi disposición justo en este momento (casualidades de la vida), he decidido que puedo empezar a hacer cosas que no había hecho antes, cosas que la mayoría hace en su “juventud”, y demostrarme a mí misma, no que sigo siendo joven, sino que aún siendo toda una mujer adulta, puedo empezar a probar cosas que no había hecho antes.

Esta es mi particular bienvenida a los 40!! Es hora de respirar la vida intensamente!


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